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miércoles, 24 de febrero de 2010

Un gráfico de cabecera

Durante las últimas semanas los mercados nos están recordando que debemos estar preparados para lo peor, no tanto por que vaya a ocurrir con certeza un desplome continuado de las acciones si no por la posibilidad de que retorne cierta inestabilidad y con ella un aumento de la volatilidad. Después de meses de mejora en indicadores macroeconómicos claves, las dudas sobre su futura evolución y el temor al traslado del centro de la crisis a las economías gubernamentales está provocando que muchos cuestionen las subidas en vertical desde los últimos mínimos relativos.
En resumen, parece que el inherente riesgo ha vuelto a hacer acto de presencia en los mercados a pesar de que siempre estuvo aquí y para que lo tengamos presente no vamos a hacer referencia a los clásicos métodos matemáticos estadísticos como el CAPM (Capital Asset Pricing Model) o el VaR (Value at Risk), ambos métodos injustamente defenestrados por la actual crisis ya que éstas son solo herramientas de gestión y el error ha sido de los gestores que las han utilizado indiscriminadamente, si no que vamos a ver el riesgo desde un prisma mucho más sencillo y que en mi modesta opinión deberían utilizar todos los asesores financieros que se enfrentan a un nuevo cliente sin experiencia en bolsa, en lugar de repetir la doctrina de que a largo plazo siempre se gana sin mayores consideraciones.
En el primer gráfico podemos observar las variaciones mensuales del Dow Jones (DJI) a lo largo de su historia y muestra a simple vista el concepto de riesgo de mercado, sin tener que hacer ningún análisis de probabilidad matemática ni de escenario futuro. Es en esencia una imagen de lo que puede ocurrir y a lo que debemos estar preparados si no hacemos uso de una gestión básica tanto monetaria como de riesgo. Para finalizar, en la tabla inferior podemos ver una pequeña estadística de los datos mensuales del DJI ordenados de menor a mayor rendimiento medio, donde se incluyen los máximos y mínimos mensuales para cada año.

miércoles, 29 de abril de 2009

Diseccionando el Indice VIX (parte II)

Como vimos en el anterior artículo, el índice VIX refleja muy bien el riesgo de la bolsa. En general, tendemos a pensar que sus movimientos son opuestos a los del mercado, correspondiendo máximos con mínimos, pero esto no es del todo cierto, o al menos hay que matizarlo. Todo depende del periodo que seleccionemos para hacer la comparativa ya que en muchos periodos de corto plazo podremos ver una extraordinaria correspondencia inversa, pero desde este blog me he propuesto hacer una perspectiva de más largo plazo ya que considero que este tipo de análisis nos puede aportar una visión necesaria y complementaria al día a día. El gráfico corresponde al periodo entre junio de 1998 y abril del 2009 y contrasta la volatilidad con el S&P 500 con datos diarios.

Podemos observar como la relación entre ambos es relativa, se cumple el principio de movimiento contrario ya que una caída de las cotizaciones siempre va acompañada de un aumento del riesgo. Pero el factor más importante es el principio de proporcionalidad, es decir, que aunque un nuevo mínimo del mercado provoque un aumento de la volatilidad, ésta no tiene por qué ser mayor que su máximo precedente, lo cual nos está alertando sobre un cambio en la percepción del riesgo de mercado y por lo tanto de un posible giro en la tendencia. Un claro ejemplo lo podemos ver en el último mínimo relativo del mes de marzo pasado, donde a pesar del aumento de la volatilidad desde 38 hasta 52 (movimiento contrario), el valor final fue sensiblemente inferior al máximo previo situado en niveles de 80 (movimiento no proporcional). En mi opinión, este tipo de información hay que valorarla más allá de una simple divergencia como las producidas por los osciladores técnicos a pesar de las similitudes de interpretación. No hay que olvidar que el VIX no es un índice cotizado, no corresponde a los parámetros habituales de valoración bursátil, se trata de un índice de sentimiento, de riesgo o expectativas (como queramos llamarlo) ya que mide las posiciones tomadas en las opciones del S&P 500, tanto para operar directamente sobre el como para cubrir carteras. Por otra parte, el VIX es un índice normalizado cuyo rango va de 0 a 100, de forma que sus valores absolutos debemos interpretarlos más bien como un termómetro de la situación actual. Esta es la explicación de por qué sobre el gráfico podemos encontrar multitud de “divergencias” respecto al precio del S&P 500. Por todo ello, el VIX es posiblemente una de las mejores herramientas para tomarle el pulso al mercado.

Un punto que creo interesante destacar, es como en el periodo diciembre 2005/febrero 2007 el VIX marcó mínimos haciendo suelo sobre 10, siendo este valor más bajo que el que se produjo en plena burbuja tecnológica (alrededor de 16). Este fue un aspecto muy comentado en su día y uno de los argumentos que se han utilizado para discutir la utilidad del VIX. Visto el desplome actual del mercado, creo que la discusión está zanjada y aclarada: los valores de 10 reflejaron una autocomplacencia extrema e irracional del mercado, el no-va-más, motivo por el que el VIX no acompañó con nuevos mínimos los máximos del S&P 500. ¿Se imaginan un VIX de 2, 1, ó cero? Es como si nos ofrecieran una rentabilidad garantizada del 15% sin riesgos, no huele bien.
Como indicador para incorporarlo a nuestra operativa, creo que no es conveniente utilizarlo directa o aisladamente para tomar posiciones cortas/largas. Lo que si nos indica, cuando detectamos una divergencia, es que debemos estar muy atentos a cualquier señal ya que, en términos de probabilidad, es muy posible que un cambio de tendencia esté próximo. El actual movimiento alcista iniciado a principios de marzo ha coincidido con una diferencia grande entre los máximos relativos de volatilidad indicando una disminución sensible del riesgo, lo que ha coincidido con una mejora en los indicadores macroeconómicos, especialmente en USA. Esta situación da mucha mayor probabilidad (que no certeza) a un suelo de mercado de largo plazo. Veremos como se desarrolla el movimiento.

jueves, 23 de abril de 2009

Diseccionando el Indice VIX (parte I)

El índice de volatilidad VIX se ha convertido en el mejor indicador para medir el riesgo del mercado. Fue creado en 1993 por la CBOE utilizando las opciones del índice S&P 100 y posteriormente en 2003 pasó a calcularse sobre el S&P 500. Desde sus inicios ha reflejado con bastante exactitud las expectativas de riesgo del mercado y es una herramienta básica que deberíamos incorporar a la gestión de nuestra cartera, tanto si operamos a largo como a corto plazo. A estas alturas, todos sabemos que una alta volatilidad implica mayor riesgo, pero ¿hasta qué punto?. Voy a intentar responder extrayendo los datos del VIX y analizándolos detalladamente ya que nos pueden ayudar mucho a la hora de implementar estrategias de gestión de riesgo, de forma exclusiva o incluso combinando el VIX con cualquiera de las técnicas de Money Management aplicadas al tamaño de las posiciones como la f óptima, Fixed-Fraction, % de Kelly, etc. También vamos a ver por qué decimos que valores por debajo de 20 corresponden a una volatilidad baja, aunque el resultado que arroja mi análisis es un poco diferente.

Si hacemos una análisis estadístico de los datos del VIX respecto al comportamiento del S&P 500 podemos ver como se relacionan. Para ello, vamos a segmentar el VIX en intervalos y observaremos el resultado sobre el S&P 500 separando los resultados en dos bloques, días con cierres positivos y días con cierres negativos. De la suma total de cada bloque haremos la media de los resultados para ver si el VIX refleja bien su apelativo de Indicador de Riesgo. Como podemos ver en el gráfico, la distribución de las variaciones del S&P 500 en función de la volatilidad es casi perfecta, siendo totalmente proporcionales las variaciones del mercado en función del nivel de riesgo. Evidentemente esta conclusión la hace posible el uso de las medias que nos ayudan a suavizar los resultados y están realizados en base a series muy largas, pero tenemos que tener en cuenta que a cada nuevo peldaño del VIX le corresponde una mayor desviación o incremento entre mínimos y máximos por lo que en series cortas podemos encontrarnos con variaciones que poco tengan que ver con las anteriores, especialmente en los rangos altos de volatilidad. Solo en el caso de aplicar nuestro sistema de forma continuada y persistente en el tiempo nos llevará a conseguir aproximarnos a las anteriores medias. Para reforzar la idea anterior podemos ver, en la siguiente tabla, como la desviación estándar de cada rango aumenta también como era previsible.
Por último, veamos a qué nivel correspondería una volatilidad baja, tradicionalmente el valor asignado ha sido por debajo de 20. Si miramos con detenimiento la tabla adjunta podremos ver claramente como hasta el rango de 24,99 obtenemos un promedio total de días con saldo positivo (+0,029) y el porcentaje de positivos está equilibrado con el de negativos (49,9 frente a 50,1), mientras que a partir de 24,99 entramos en saldos negativos tanto en porcentajes como en promedios. Por lo tanto, y a falta de un análisis con segmentos más pequeños o que alguien me demostrase lo contrario, me atrevería a decir que la cifra que realmente deberíamos asignar para decir que hay volatilidad baja es inferior a 25 y no inferior a 20.
A nivel estadístico, me gustaría añadir que en la serie puede haber algunas desviaciones en la parte alta de volatilidad debido a que el número de días es muy pequeño en comparación con el resto, lo que podría haber provocado que en la escala 50-59,99 el promedio total sea positivo ya que independientemente del valor del VIX la tendencia de la volatilidad es incluso más importante.
En el próximo artículo veremos como, a pesar de que el VIX y el S&P 500 suelen relacionarse de forma inversa y proporcional en muchas fases, es en los extremos de mercado cuando no cumple este supuesto atributo y cuando más información es capaz de darnos.